El ‘caso de los despidos ideológicos’ en LYMa y GISA puede suponer al ayuntamiento un a indemnización millonaria

Getafe 16 de octubre 2015 – El Gobierno municipal de Sara Hernández se puede enfrentar a una indemnización millonaria por el ‘caso de los despidos ideológicos’ que se ordenaron en la empresa pública de limpieza (Lyma) y en la Agencia de Desarrollo Local (Gisa).

Los afectados por las actitudes dictatoriales de la alcaldesa, que son en torno a una quincena, han demandado al Ayuntamiento por la improcedencia de sus despidos, lo que puede suponer un serio quebranto económico para las arcas públicas.

“El sectarismo de la alcaldesa es un peligro para los ciudadanos, que a lo mejor tendrán que pagar de su propio bolsillo los disparates de la alcaldesa, que está únicamente preocupada por las trifulcas del PSM y por los graves conflictos internos que existen en su Gobierno”, ha afirmado Antonio José Mesa, portavoz adjunto del PP.

En un nuevo gesto de hipocresía, el Gobierno de la socialista Sara Hernández ha aplicado a los trabajadores despedidos por cuestiones ideológicas la reforma laboral que tanto denosta, según han afirmado los empleados despedidos.

“Los gerentes de Gisa y Lyma dijeron a los trabajadores afectados que la orden venía de arriba, lo que implica directamente a la alcaldesa en un caso que ha acabado en los tribunales”, ha dicho el edil Mesa.

Los despidos ideológicos ordenados especialmente en Lyma han coincidido con el gravísimo deterioro que ha sufrido el servicio de limpieza en Getafe, que es consecuencia de la pésima gestión que el Gobierno socialista desarrolla en la empresa municipal.

“Existen claros ejemplos de que el municipio está muy sucio. Un ejemplo es la Ciudad de los Niños, que está totalmente abandonada, o el polideportivo de San Isidro, que no se ha limpiado después de que se organizase un festival de música”, ha añadido el portavoz adjunto.

468 ad

1 comentario

  1. No entiendo como pueden hablar de despidos ideológicos cuándo fueron contrataciones ideológicas. Hubo gente que entró en Lyma cuando llegó Juan Soler y se quedaban en la calle porque solo vivian de la política. El trabajo en Lyma fue en pago a favores prestados (Blanca Alcántara, concejala y presidenta de la asociación de mujeres en igualdad, del PP y Paloma Gutierrez, vicepresidenta de la misma asociación). Entraron por dedazo del alcalde, ni pruebas, ni curriculum (carecen de él), ni idoneidad, ni oposición. Cambio de alcaldia, pues fuera los puestos de libre designación. Ya está bien de esas macroestructuras a base de gente cuyo único mérito es la militancia política en tal o cual partido. No tienen vergüenza porque hay que tener una cara muy dura para hacerse el mártir diciendo que te despiden ideológicamente por pensar de tal o cual manera cuando eso es lo que te proporcionó el trabajo.

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *