Todos somos responsables

 

27 abril 2011_ Los periodistas tenemos mucha culpa de la deformación argumental de los políticos. Nuestras informaciones, que intentan atraer al lector a toda costa, se hacen eco cada vez más del chascarrillo o el gesto inusual que del mensaje, si es que lo hay.

Alentamos la confrontación y empujamos al personaje de turno a ser más agresivo en sus declaraciones, más novedoso en sus formas, más noticiable para salir en los titulares, para que los periodistas le demos más o menos espacio en nuestros medios.

 

Si ayer la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se reía y repetía el comentario de unos asistentes que llamaron ‘pitufo’ al alcalde de Getafe, Pedro Castro, éste hacía semanas atrás una peineta a su gestión frente a un auditorio lleno de afiliados y simpatizantes. Y los medios, yo la primera, corremos a contarlo, para darles más publicidad aún.

 

La estrategia actual es estar a toda costa y la prensa ha de empezar la crítica consigo misma ya que somos los responsables de que esos mensajes los lean, oigan o vean quienes se interesan por nuestros medios. Esta ‘politico-basura’ con declaraciones desafiantes, mitines convulsos, descalificaciones entre unos y otros, provocan al ciudadano el descrédito y el rechazo, a pesar de que sean las noticias más leídas.

 

Si no se publicaran estas acciones que todos lamentamos, los modales se suavizarían y la estrategia cambiaría. Pero un ‘tonto de los cojones’ llega más que una argumentación estructurada sobre el por qué es mejor la gestión y los ideales de un partido que otro. Vende más, llega más rápido a los suyos.

 

El discurso político aburre. Los debates con analistas preparados hacen cambiar de canal. Una crítica en ‘Salvame’ sobre el estado de la sanidad pública, por ejemplo, o el empleo, llega de forma directa y coloquial a unos espectadores que ni locos irían a un mitin un viernes por la tarde. Parece que estas ‘gracietas’ están siendo copiadas por políticos que, en lugar de dar ejemplo de educación, respeto y saber estar, se salen demasiado a menudo de las normas para crear un espectáculo tan lamentable como alguno de estos programas televisivos que todos hemos visto en más de una ocasión.

 

Un pleno en el Ayuntamiento de Getafe es a veces más chabacano y barriobajero que un ‘De Luxe’ en prime time. Y nosotros, los que tenemos la responsabilidad de informar al ciudadano, caemos en la ‘nueva’ estrategia política escribiendo sus exabruptos sean de quien sean y empezando a aflorar un amarillismo que crispa a la sociedad.

 

La solución está clara. Pero lamentablemente no vende periódicos ni aumenta la cuota de pantalla.

Auguro nuevos y estrafalarios ataques entre unos y otros y un lenguaje político que dejará mucho que desear. Todos tendremos nuestra parte de responsabilidad. Una pena.

 

Opinión_ Sonia Baños

 

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2 comentarios

  1. Excepcional y acertada reflexión, todos somos parte de ese problema.

  2. Totalmente de acuerdo. Los ciudadanos estamos hartos, y los periodistas (en general) lamentablemente se han convertido en altavoces de determinadas posturas políticas.

    Sería bueno que se contrastara la información antes de publicarse, que se invesigue sobre la verdadera realidad, pero claro, con la crisis, los pocos periodistas existentes y el exceso de becarios, así nos va. Además, como siempre hay que ser el primero en dar la noticia o en comentarlo en las redes sociales, pues para qué contrastar? Si uno se equivoca, luego se retracta (o no) y ya está.

    Ojalá ese espíritu que dices sea el que prime, al menos en el periodismo local. Los ciudadanos, podemos pasar por tontos, pero, de eso, no tenemos ni un pelo…

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